NO A LA DEPURACIÓN EN LA BIBLIOTECA LERDO DE TEJADA

Defensa de un Tesoro Nacional

La Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, es una de las más importantes de la nación mexicana. Con una historia que vincula los mejores propósitos de la protección del patrimonio documental e histórico de México con elevadas aspiraciones institucionales y culturales, fue creada en la década de 1920, bajo el impulso del ministro Luis Montes de Oca, continuado por personajes de la talla de Jesús Silva Herzog, Francisco Gamoneda, Daniel Cosío Villegas, Agustín Yáñez y Moisés González Navarro, entre muchos otros. Su existencia y solidez ha sido un trabajo de varias generaciones de estudiosos y equipos de personal hacendario comprometidos con la custodia, organización, consulta y difusión de los ricos acervos, así como del respaldo de las autoridades hacendarias, para las cuales la Biblioteca ha sido un verdadero tesoro que enorgullece a la SHCP, al Gobierno Federal y a la nación en su conjunto.

En estos días ha circulado profusamente la noticia sobre un “descarte” de libros, folletos, revistas, diarios oficiales (de la federación y de los estados) de la Biblioteca, justificado con el argumento de que son libros “no afines ni a los contenidos ni a los inventarios bibliohemerográficos de la Biblioteca” y que “carecen de valor histórico”. Esta depuración, como reza el documento que contiene la aclaración oficial con fecha del 16 de febrero del presente año, “contempla tomos obsoletos o desactualizados, materiales mutilados o deteriorados por agentes naturales, exceso de tirajes, impresiones deficientes, engargolados, trípticos, publicaciones sueltas y periódicos diversos.”

En una Biblioteca con el valor y la relevancia de la Lerdo de Tejada, el descarte o depuración resulta contrario a la protección del valioso e importante patrimonio bibliográfico y hemerográfico que custodia.

Enviar como desecho, “al kilo”, como se conoce en el argot al papel de desperdicio, una parte del acervo de la Biblioteca, pone en serio riesgo la integridad de las colecciones que la integran, producto de tantos años de recursos y trabajo institucional y social.

Por todo lo anterior, resulta imperativo detener, de inmediato, la “depuración” del acervo de la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada. Consideramos que, en realidad, no existe ninguna razón para apurar decisiones o valoraciones que pueden devenir en daños irreversibles a unas colecciones que son un verdadero tesoro nacional.

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